Sumario: | Últimamente, la crítica en las ciencias humanas y sociales ha sido atacada, e incluso declarada muerta. Considero que este informe de su defunción es una exageración, pero, reconociendo que nunca hay que desaprovechar una buena crisis, propongo una reflexión sobre los desafíos que encara la práctica del pensamiento crítico en antropología, basada en mis investigaciones acerca del sida en Sudáfrica, el trauma entre los palestinos, y el mantenimiento del orden y el castigo en Francia, a la vez que resitúo las cuestiones que genera en una historia más amplia de la disciplina. Más específicamente, analizo dos grandes corrientes, la crítica genealógica y la teoría crítica, sugiriendo un modo en el que pueden ser combinadas, y dos miradas opuestas, la sociología crítica y la sociología de la crítica, mostrando que la etnografía puede superar el supuesto carácter irreconciliable de estas. Afirmando que la crítica, bajo sus múltiples formas, es inherente al proyecto antropológico, sostengo que esta es más necesaria que nunca en estos tiempos cargados de espectros preocupantes.
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